El yacimiento de Torreparedones, situado entre los ríos Guadalquivir y Guadajoz, entre los términos municipales de Castro del Río y Baena, está aportando, estos últimos años, grandes novedades a la arqueología cordobesa.

En el año 1999 José Antonio Morena López asumió la dirección del Museo Histórico Municipal de Baena y se comenzó a planificar la intervención arqueológica del conocido como Torre de las Vírgenes, en el término municipal de Baena. Así, en el año 2006, comenzaron los trabajos arqueológicos del santuario íbero y de la que se interpreta como Colonia Ituci Virtus Iulia citada por Plinio.

Las campañas arqueológicas desarrolladas desde el año 2006 han sacado a la luz parte del santuario íbero, dedicado a una divinidad de la fertilidad o de las parturientas, constituido por patio, vestíbulo y cella. Igualmente se ha documentado el sistema de acceso y la parte interior, tanto el patio de armas como la torre del homenaje del castillo medieval.

En cuanto a la ciudad romana, los hallazgos están siendo de sumo interés. En estos últimos años se ha documentado la Curia, el sacellum de la Concordia, un foro de unos 700 metros cuadrados, un mercado o macellum, unas termas y el decumanus.

En la zona del foro encontramos las huellas de una inscripción con letras de bronce. Ésta nos revela el nombre de la persona costeó la reconstrucción de la antigua ciudad íbera para su inclusión en el orbe romano durante el gobierno de Augusto, Marco Junio Marcelo, de la tribu Galeria.

Pero esto no es lo único que están aportando las labores arqueológicas de este importante yacimiento, sino que también se han hallado diversos materiales arqueológicos de sumo interés, como las monedas fechadas en el reinado de Nerón, cuyas características hacen suponer que fueron ingresadas en el tesoro público de la colonia. Un busto del emperador Claudio divinizado y un conjunto escultórico sedente realizado en mármol, y un ara anepigráfica, ambos pertenecientes al edifico de la Curia.

Los hallazgos de las últimas semanas son aún más interesantes por su singularidad, una máscara de gladiador, y una placa marmórea con información sobre un “sacerdote de la salud”. La primera, a juicio de sus investigadores, podría ser una pieza guardada con valor simbólico, utilizada en juegos ceremoniales desarrollados en el foro. La segunda sólo cuenta con un paralelo en el mundo romano, localizado en Pérgamo, ya que este cargo era otorgado fundamentalmente a mujeres.

En definitava con un conjunto arqueológico en proyección que de seguro nos aventurará nuevos e interesantes hallazgos y conclusiones.