Los estudiosos del Arte están de enhorabuena, no siempre se halla un claustro casi completo para poder estudiarlo y todo  la sociedad vuelca su atención en él, discutiendo y dando pistas de su origen y por tanto cronología y autoría.

A todos sorprende que los expertos realicen una “labor detectivesca”, ¡cuanto desconocimiento hay sobre el mundo de la ciencia histórica!… arqueólogos e historiadores del arte tienen que recurrir a todo su ingenio y dotes de deducción para analizar hasta el último trocito de una pieza y extraerle la máxima información posible, el más pequeño detalle puede ser crucial.

Por una parte es triste que durante mucho tiempo el patrimonio español fuese expoliado de una manera tan fragrante que,  de nuestro territorio salieron edificios enteros (miren en el Metropolitan Museum de Nueva York), pero por otra parte uno siempre se alegra que una pieza tan magnífica como el Claustro de Palamós se halla salvado de un desmembramiento que hubiese hecho casi imposible su recomposición.

El románico español es uno de los más atractivos e interesantes del panorama histórico, y contamos con espectaculares ejemplos como el Monasterio de Silos, entre otros. Pero encontrar a un “hijo perdido” siempre es una alegría para todos, nuevas pistas para recomponer nuestra historia y poder presentarla a todos con orgullo.

Ahora toca el momento de que los expertos desvelen de dónde procede el claustro, luego las autoridades decidirán qué es lo más conveniente…. pero eso es otra historia.

Para saber más de este claustro os recomendamos este completo artículo: http://cultura.elpais.com/cultura/2012/06/12/actualidad/1339529433_136055.html