A mediados del mes de febrero comenzaron a aparecer, en el fondo marino del puerto de Cádiz, diversos restos arqueológicos fruto del comercio marítimo entre esta ciudad y el Nuevo Mundo. Estos hallazgos se deben, a las labores de dragado que se vienen realizando para la ampliación de las instalaciones portuarias.

Aunque en 2008 se hicieron prospecciones arqueológicas con el fin de determinar la presencia de restos arqueológicos y su importancia, éstas dieron un resultado negativo, ya que no se alcanzó la profundidad que las nuevas labores están llevando a cabo.

 Los buzos descubrieron, en el mes de febrero que, a unos doce metros de profundidad, hay un barco hundido. El pecio tiene 25 metros de eslora y siete de manga. Los expertos creen que podría ser del siglo XVIII, por las piezas halladas y su estructura, aunque no se ha podido determinar todavía su envergadura. Durante los trabajos, ya en el mes de marzo, se ha localizado una segunda embarcación.

 En caso de confirmarse la importancia histórica de los halllazgos, estos lugares pasarían a ser declarados Bien de Interés Cultural (BIC) con la tipología de zona arquieológica.

El centro de Arqueología Subacuática, que se encuentra en el antiguo balneario de La Palma, en la playa de la Caleta, dependiente de la Consejería de Cultura, trabaja en coordinación con la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz, que ha delegado las excavaciones arqueológicas en la empresa Tanit, contratada en el proyecto de ampliación del puerto.

 No cabe duda de que estos hallazgos condicionan el avance de la nueva terminal de contenedores, una obra definida por la Autoridad Portuaria como fundamental para aumentar las posibilidades de negocio del puerto gaditano. Pero también debemos considerar el valor que aporta este hallazgo arqueológico que proporcionará a la ciudad de Cádiz un nuevo “tesoro” arqueológico para la oferta cultural de la ciudad.

Fuente: La Voz Digital