La división del día en 24 horas, así como también el año de 365 días, fue establecido por los antiguos egipcios. Es posible que el sistema de horas se estableciera por motivos religiosos, dado que la palabra egipcia “hora” se corresponde con “deber sacerdotal”, palabra de la misma raíz que “vigía de las estrellas” (o vigía del tiempo).

Hacia 2400 a. C. los escribas sumerios utilizaban un calendario dividido en 12 meses compuestos de 30 días. Por otra parte dividieron el día igualmente en 12 partes, danna, sólo que cada una duraría dos de nuestras horas).

Los antiguos caldeos, los responsables de la creación del zodíaco, establecieron un año de 360 días repartidos en 12 meses lunares de 30 días cada uno. Como su duración no se ajustaba al año solar verdadero, cuya duración habían medido, agregaron cada seis años un mes. Los meses estaban divididos en cuatro semanas de siete días. El comienzo del año fue establecido inicialmente en el equinoccio de otoño y posteriormente en el de primavera.

Los antiguos egipcios fueron los primeros en sustituir el calendario lunar por un calendario basado en el año solar. Midieron el año solar en 365 días, divididos en 12 meses de 30 días cada uno, con 5 días extras al final. Hacia el 238 a.C. el rey Tolomeo III ordenó que se añadiera un día extra cada cuatro años, utilizando un esquema similar al moderno año bisiesto.

El escritor griego Heródoto de Halicarnaso (484 – 426 a. C.),  en su Historia (II, 109, 3) menciona los conocimientos griegos del tiempo, diciendo que adquirieron la división del día en doce partes de los babilonios.

En la antigua Grecia se utilizaba un calendario lunisolar, con un año de 354 días, basado en un ciclo en el que coinciden los ciclos de la Luna y el Sol. Los griegos, que habían heredado

Este sistema horario era temporal, es decir, que la hora se entendía como la doceava parte del arco diurno recorrido por el Sol, pero como tal arco varía a lo largo del año, la hora también varía.

Desde el punto de vista científico, los romanos no añadieron nada nuevo al conocimiento y los instrumentos para la medición del tiempo; heredaron este sistema de división del día de los griegos.

Los romanos dividían los días en 24 horas, de las cuales 12 marcaban el día y otras 12 la noche.. Pero estas horas eran variables es decir,  cada una tenía su lugar en el día y variaba si el día era más corto o más largo. El comienzo del día se daba con la salida del Sol y el final del día llegaba con la siguiente salida del Sol.

Esta separación entre el día y la noche ocasionó que a partir del 21 de Junio, cuando los días por su estación se hacían más largos, las horas romanas tendrían el equivalente a 1 hora con 16 minutos de nuestra escala temporal.

El 21 de Diciembre, cuando las noches pasaban a alargarse, las horas del día pasarían a tener el equivalente a 44 minutos actuales.

Había dos días en que las horas romanas equivalían a 60 minutos exactos. Era durante los equinoccios de Marzo 21 y Septiembre 2IMG_3451_Solsticio_Templo RomanoCor20151.

Las horas romanas se denominaban prima hora, secunda hora, tertia hora, quata hora, quinta hora, sexta hora, septima hora, octava hora, nona hora, decima hora, undécima hora, duodécima hora.

El Sol se atrasa o adelanta al salir al amanecer o ponerse al atardecer varios minutos durante el año. Esto se debe a que la órbita de la Tierra no es un círculo sino una elipse y a que el Sol se mueve sobre la eclíptica y no sobre el ecuador celeste.

La diferencia es mayor en noviembre cuando el tiempo solar medio está a más de  16 minutos por detrás del tiempo solar aparente y a mediados de febrero cuando el tiempo solar medio va más de 14 minutos por delante del tiempo solar aparente; esto quiere decir que en noviembre el Sol sale más temprano (5:41 a.m.) y en febrero sale más tarde (6:11 a.m.).IMG_3561_Solsticio_Necro Carmona2015

En los relojes de Sol este desfase se representa sobre una figura en forma de ocho llamada analema. Si la órbita del Sol fuera circular, el analema sería simplemente una línea recta de sur a norte que mostraría solamente el desplazamiento del Sol hacia los solsticios.

 Para conocer detalladamente cómo los romanos perfeccionaron el control del tiempo, llevamos a cabo dos talleres para niños, uno en el Templo Romano de Córdoba (el 21 de Junio) y otro en la Necrópolis romana de Carmona (el 27 de Junio).