El día 23 de Mayo los antiguos romanos celebraban una fiesta en honor a sus difuntos centrada en las Rosas.

Esta fiesta se celebraba realmente en diferentes fechas, especialmente en mayo y julio. El rosationis (día de la rosa adorno) se desarrolló a partir de la costumbre de colocar flores en los cementerios.

Las flores eran símbolos tradicionales de rejuvenecimiento, renacimiento y memoria y el color rojo de las rosas (el color favorito de la reina de las flores) evocaba la sangre. Las rosas son las últimas en florecer en primavera y ahí su estrecho vínculo con la muerte. En numerosas ocasiones se incluían en los banquetes en esa extraña combinación que los romanos hacían de la vida y la muerte.

En la necrópolis de Carmona, un escenario ideal para conmemorar esta fiesta, los asistentes pudieron hacer rosas de distintos tonos (rojo, rosa, blanco) con el que recordar esta celebración. Pero también pudieron hacer otras flores como los jacintos o flores salidas de su más portentosa imaginación. En definitiva un taller lleno de color y con olor a Primavera.