El término alfabeto procede del griego ἀλφάβετον (alfábeton), derivado de las dos primeras letras griegas ἄλφα (alfa, α) y βῆτα (beta, β), derivadas a su vez de las letras fenicias ʾalp y bēt. El alfabeto griego es una adaptación del alfabeto fenicio, que también dio lugar entre otros al hebreo y al árabe.

En cambio, el término «abecedario» proviene del latín tardío abecedārium, también derivado del nombre de las primeras letras, en este caso cuatro: a (a), b (be), c (ce) y d (de).

Los principales alfabetos occidentales tienen su origen en el alfabeto semítico septentrional o cananeo, datado entre el 1700 – 1500 a. C., en el Próximo Oriente. Éste fue divulgado por los mercaderes fenicios. Probablemente los griegos lo adoptaron, aunque transformando algunas consonantes y semiconsonantes en vocales. También variaron la dirección de algunas letras y generalizaron la norma de escribir de izquierda a derecha. Se suele fechar hacia el 900 a.C.Alfabetos

Del griego proceden el alfabeto gótico, copto, armenio, georgiano, albanés, eslavo y etrusco.

El alfabeto latino es uno de los alfabetos locales que los etruscos tomaron del griego. Se diferencia de éste no sólo en la forma de las letras, sino también en su empleo. En el siglo I de nuestra era estaba constituido por 23 letras. las letras J, U y W no existían, aunque la J se representada con la I, la U con la V y no había necesidad de una W Con la expansión de la civilización grecolatina y del cristianismo, el alfabeto latino terminó por conquistar toda Europa: celtas, eslavos, germanos, escandinavos, … que inicialmente utilizaban el futhark (runas y oghams) terminaron por adoptar éste alfabeto, con las variantes propias.

Los alfabetos ibéricos parecen haberse derivado del fenicio y griego.

Curiosidades:

  • Del griego proceden el alfabeto gótico, copto, armenio, georgiano, albanés, eslavo y etrusco.
  • El término  futhark deriva de las seis primeras runas de los primitivos idiomas: escandinavo, germano y britano.
  • La escritura Ogham fue un sistema de signos alfabético utilizado para representar gráficamente los lenguajes irlandés y picto sobre monumentos pétreos, en su mayoría entre los siglos III-VI d. C.

De modo que nuestras formas de expresarnos no están tan alejadas unas de otras.